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Para reflejar esa situación objetiva no hay que tomar ejemplos y datos sueltos (dada la infinita complejidad de los fenómenos de la vida social, siempre se pueden encontrar ejemplos o datos sueltos que se quiera, susceptibles de confirmar cualquier tesis), sino que es obligatorio tomar el conjunto de los datos sobre los fundamentos[...]
Prólogo a las ediciones francesa y alemana de "El Imperialismo, Fase Superior del Capitalismo. (6 de julio de 1920) -- V.I. Lenin |
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Manifiesto de la manifestación por la III república Publicado el Lunes 12 de abril de 2004 a las 11:17:05 |
La conmemoración de la II República no es un acto nostálgico de recuerdo del pasado. Es un acto de lucha para el presente que se proyecta hacia un futuro preñado de promesas. Creemos que el mejor homenaje a los que dieron su vida por la causa de la legalidad democrática republicana es continuar con su lucha hasta la consecución de la III República. Democrática, laica y federal. Enraizada en nuestra más sólida esperanza de libertad, igualdad y fraternidad. Hoy siguen vigentes los valores y principios republicanos: la ética civil, la igualdad social, la fraternidad entre gentes y pueblos, la dignidad ciudadana y la libertad política.
Hace un año, el Gobierno del PP despreció vergonzosamente el clamor popular contra la guerra. El Gobierno de Aznar y los demás estamentos monárquicos, con el rey a la cabeza, colaboraron en el criminal atropello de la soberanía nacional del pueblo iraquí y se negaron a escuchar las voces de millones de personas que condenaban la agresión imperialista que aún continúa. Han ingresado por derecho propio en la historia universal de la infamia.
Un año después, el contraste entre el Estado español oficial y la España de los pueblos es evidente. Los Borbones preparan la boda del “heredero” con un lujo y un derroche insultante y provocador - pagado con fondos públicos -, buscando una fácil emoción populachera y procurando una sucesión sin futuro. Mientras tanto, la banca y las grandes empresas obtienen continuas ventajas que afianzan sus enormes beneficios. Y millones de ciudadanos, singularmente jóvenes y mujeres, viven acuciados por el paro y el trabajo en precario. Y miles de familias se endeudan en un mercado inmobiliario que es el paraíso de los especuladores. Corruptos y corruptores son sus grandes beneficiarios.
La actitud insultante de los poderes públicos y de las principales instituciones del Estado ante las demandas populares ha demostrado que el régimen monárquico es una caricatura de la democracia. El sistema tiene las raíces podridas y todas sus ramas están podridas. Hay que refundar el Estado a través de una República independiente, que renuncie a cualquier tipo de intervención militar y a la OTAN, progresista y honesta que responda limpiamente a las exigencias de la soberanía popular. De una República en la que no sean posibles los gravísimos atentados contra la libertad de expresión, opinión y crítica ni el amordazamiento de la conciencia pública a través de la servidumbre de los medios de comunicación.
Tras los acontecimientos de estos últimos meses, en los que la movilización de millones de personas, que representan la opinión de la mayoría de los ciudadanos, no ha bastado para imponer la lógica de la paz frente a la guerra, ni para evitar la degradación del clima social y político frente a los intereses del capital financiero que arrasa los derechos económicos y sociales de las clases trabajadoras, millones de ciudadanos, en su mayoría jóvenes, han salido a la calle enarbolando banderas republicanas como símbolo de rebeldía y de futuro frente al oscurantismo del régimen monárquico. Ciudadanos conscientes de que sus ilusiones han sido sistemáticamente defraudadas y no tendrán solución en el marco de la monarquía; y convencidos de que la República es la única ruptura posible con el sistema actual, que nos condena al paro, la precariedad, la carestía de la vivienda, la deslocalización de las empresas, la criminalización de los inmigrantes, la degradación de la educación y de la atención sanitaria y la privatización de lo público para ponerlo al servicio de la especulación.
Los jóvenes de hoy, que mayoritariamente viven entre la precariedad y el paro y que no vivieron la Transición, no aceptan ser rehenes de un proceso político en el que no participaron. Tal y como se estableció en el artículo 28 de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1793: “Un pueblo tiene siempre el derecho de revisar, reformar y cambiar su Constitución. Una generación no puede someter a sus leyes a las generaciones futuras”.
En el transcurso de estos 25 años se ha hecho evidente que la Constitución de 1978 no ha servido en absoluto, ni para resolver el problema nacional de los pueblos del Estado español, ni tampoco para suavizar los aspectos más brutales del neolibewralismo salvaje.
En este momento político del mundo, es absolutamente ilusorio construir un futuro de emancipación sin cuestionar radicalmente la globalización capitalista. En cualquier caso, la reivindicación de la democracia directa y la participación popular en las decisiones que nos afectan, está ya en la calle como uno de los elementos clave de nuestra lucha. El ejercicio del derecho de autodeterminación es una expresión irrenunciable de la soberanía popular de los pueblos y naciones del Estado.
Cada vez más ciudadanos son conscientes de que hoy no es posible avanzar sin acometer al mismo tiempo la superación del régimen monárquico que, al cabo de estos años, se ha mostrado como el principal obstáculo para romper definitivamente con el franquismo. No es posible un programa ambicioso de mejoras sociales sin asegurar mínimas conquistas políticas que garanticen un marco democrático de respeto a la soberanía popular. Sin una sólida plataforma de igualdad no hay libertad que merezca la pena.
Éste es el objetivo que nos anima. Queremos una República de los pueblos que garantice los derechos sociales y las libertades políticas. Rechazamos por ello la falsa Constitución de la Europa del capital y de la guerra, que no es sino la legitimación jurídica y formal del imperialismo europeo. Reclamamos una Europa de los derechos sociales y de los pueblos.
Cuando la barbarie se instaura en la vida cotidiana, cuando cualquier atisbo de humanidad es aplastado por la lógica del poder económico y militar, la reivindicación de la paz, de la palabra y de los valores de los trabajadores y los pueblos es una necesidad acuciante. Cada uno de nosotros tenemos una parte de responsabilidad en lo que ocurre. Reconstruir nuestra historia colectiva, actualizar y retomar lo mejor de la lucha de quienes nos precedieron en el intento de conquistar una sociedad diferente es imprescindible para encontrar la energía necesaria que nos permita resistir y afirmar que otro mundo es posible.
Sin República no hay democracia.
No a la Constitución monárquica de 1978.
Por el derecho de autodeterminación de los pueblos.
¡Por la democracia y el futuro, por la III República!
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Andaluza por la III República | (Puntos: 0) por: Visitante anónimo en: Miércoles 03 de mayo de 2006 a las 14:24:31
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Me gustaría que alguien me dijese donde se puede firmar para apoyar la III Republica, para que por fin haya en España democracia, igualdad de clases, y libertad, y para que por fin gente como la Duquesa de Alba deje de chupar del bote del trabajo de los jornaleros Andaluces, y deje de vivir del cuento como tantos otro.
Julio Anguita: gracias por alimentar nuestras ganas de luchar. Córdoba te quiere.
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dais pena | (Puntos: 0) por: Visitante anónimo en: Miércoles 14 de abril de 2004 a las 10:13:07
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ja ja ja ja ja ja ja ja ja
Cada día sois más marxistas, pero de la rama de Groucho. Para descojonarse...
DESPERTAD!!!
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RE:dais pena | (Puntos: 0) por: Visitante anónimo en: Viernes 16 de abril de 2004 a las 01:16:19
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Hombre Mariano , no te escondas tras el anonimato todos sabemos lo que piensas tu y todos los de tu ralea monarco-fascista, no en vano sois los cahorros del regimen que la derrocó!
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